“After the Software Wars”, Keith Curtis (Resumen parte 2)

Las licencias es otro tema tratado por el autor. Free Software no significa que sea gratis en su descarga, significa que es libre para abrir, estudiar, modificar y mejorar, características que permiten al software mejorar con el tiempo debido a la gran retroalimentación que existe. El autor nos comenta que, políticamente, se considera al Free Software como una idea marxista; desde la antigüedad, la ciencia (como lo es el desarrollo de software) ha sido difundida por sabios y universidades para ser mejoradas. La realización de estas mejoras es precisamente como se está llevando a cabo el modelo de comunidad de Linux: es como una universidad global que reúne a un número muy grande de adeptos para mejorar el sistema; este modelo común será capaz de vencer cualquier modelo comercial en un futuro cercano. En contraparte al Copyright, existe el Copyleft, un estatuto que permite la libertad absoluta del código de un software (a diferencia de algunos códigos lanzados por universidades como el MIT y Bekerley, que tienen el código libre pero no pueden ser implementados más que para su estudio, y se deben copiar unas clausulas mencionándolo en el código generado en base a su estructura). Cuenta el autor que en una ocasión que trató de dar servicio a una página web con software de Microsoft, ésta tenía unos bugs muy difíciles de filtrar, por lo que siendo ex-trabajador, pidió ayuda a un contacto de dentro. Sacó el problema a flote y lo corrigió, pero, de no haber sido por su contacto, corregir el problema hubiera sido como hacer brujería, hacer algunas cosas al azar y cruzar dedos para ver si funcionan. Éste es el problema cuando el software no es libre, no se puede saber a ciencia cierta cómo esta compilado, y su servicio también se hace muy centralizado, comercial para la empresa desarrolladora y de comportamiento monopólico.

Hay algunas aplicaciones que el gobierno de EU está utilizando en base al GPL (General Public License); esto nos lleva a creer que, a pesar de ser un código abierto, es un código seguro, ya que no hay puertas traseras ni otras maneras de entrar al software más que directamente con el password. La idea en la que se fundó el Free Software es mejorar en base a una observación más amplia al tener más manos que traten el código, y detectar más defectos se podrán registrar y corregir. Un programador llamado Bruno Coudoin creó el software educacional Gcompris para su hijo; no tuvo que perfeccionarlo, porque otros programadores se convirtieron en padres, como él. La esencia del GPL es tener un software de alto desempeño, creado por manos artesanales y sin sobre-programación, como sucede con el clip de ayuda de MS Office.

Una de las respuestas de Microsoft al Free Software fue poner Windows + Office en 3 usd, un software dedicado para países tercermundistas, con herramientas pobres de Office pero capaz de tener una gran respuesta de clientes como países latinoamericanos. También la comunidad de CodePlex ha sido capaz de hacer aplicaciones específicas para plataforma Windows. Muchos de estos intentos han sido inútiles: en cuanto a programadores, Sourceforge tiene mucha más capacidad de creación que CodePlex, mas Linux tiene mucho trabajo con los nuevos usuarios de sistemas operativos caseros y pequeñas empresas.

Apple es otro tema: más enfocado a sus gadgets portátiles en sí que al sistema operativo (SO), con un mercado muy marcado y limitado, Mac se ha conformado con un mercado definido con sus plataformas de iPod, iPhone y demás derivados. Aun así hay que distinguir que muchos usuarios de comunidad estudiantil han preferido comprar Mac. Con esto tienen un hardware excepcional, ya que su nuevo diseño compacto de laptops MacBook y MacBook Pro tiene piezas muy sólidas y procesos de manufactura muy rigurosos que proporcionan un producto óptimo. Su SO ha cambiado con el tiempo; en los primeros diseños basados en lenguaje ensamblador de Motorola, habían perdido mucho poder con lo básico del SO, por lo que decidieron, a principios de los 90, dar un giro drástico y hacer un nuevo sistema operativo basado en Unix, mas específicamente en FreeBSD, al igual que Linux es un modelo basado en Unix. El problema con Mac es su falta de interés por este mercado, como el de Java por el desktop, enfocándose a servidores, olvidando que el que controla desktops controla lo demás, como Windows nos ha enseñado. Mac tiene la capacidad de liderar el Free Software si se decidiera, tiene la infraestructura y la capacidad para ser punta de lanza.

Ahora entramos en un tema diferente, la guerra de SO. Lo que ha detenido el avance en materia tecnológica es la falta de unión de los SO, y más aún la fragmentación. Linux sería mucho más potente de tener solo un par de distribuciones; ahora hay programadores trabajando en mismos problemas al mismo tiempo. Un caso claro de esto es Debian, en el que uno de sus programadores decidió que no le gustaba el curso de la distribución y, en el punto en el que estaba, se la llevó y contrató a 10 programadores tiempo completo para crear Ubuntu. Se podría decir que fue una actitud poco ética, pero es completamente legal, ya que es parte del espíritu del Free Software; además, en su defensa se puede decir que, aunque llevó el SO a otro lado, aun así, si Debian y Ubuntu trabajaran juntos, Debian como un gigante con una comunidad muy vasta de programadores y Ubuntu como un fenómeno en Linux que crece exponencialmente desde los cinco años que tiene de vida, juntos tendrían un poder inmenso; caso contrario, trabajan por separado para encontrar solución a casi los mismos problemas.

El camino a seguir es difícil: un trabajo sin paga y el hacer algo por el bien de la sociedad, no es aceptable para el mundo capitalista en el que vivimos. La visión capitalista es completamente contraria a la visión de la ciencia. De los problemas más comunes que se encuentran es el económico, por lo que generalmente las páginas de distribución de Linux tienen un área de donaciones. Albert Einstein dijo: “Es obligación de cada individuo regresar al mundo al menos lo equivalente de lo que el mundo le ha dado”. La remuneración económica los ayudaría a seguir adelante con sus proyectos, no importando la cantidad, sino apoyar a la causa. También nos topamos con los problemas de bugs, que son inconsistencias en el código que le causan conflictos; encontrarlos y corregirlos es una tarea ardua.

Al final, el libro nos da sus puntos de vista sobre el futuro no solo del software y los sistemas operativos, también de la humanidad y las posibles áreas de avance tecnológico.

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